Viernes, 25 Noviembre 2016 09:00

ARTICULO: MATRIZ PRODUCTIVA. Por Arq. Javier Sota Nadal - II Vice Presidente del ProUNI

ARTICULO: MATRIZ PRODUCTIVA. Por Arq. Javier Sota Nadal - II Vice Presidente del ProUNI
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Hoy, nuevamente, se habla sobre la necesidad de un cambio en la matriz productiva del país. Es una voz antigua. Desde mediados del siglo pasado, se escucha esta prédica y reclamo. Matriz productiva, como ustedes saben, hace referencia a la composición sectorial de la producción medida en valor monetario. Si hacemos 100% el valor total de ella; y un determinado país el 70% del valor proviene de las materias primas y el 30% de productos o bienes manufacturados, se puede decir que es un país primario exportador; si los porcentajes se invierten, cabe nominarlo industrializado.

He tratado de presentarles cifras al 2015 acudiendo las páginas del BCR y del INEI y me ha sido imposible. Ambas instituciones no se conocen. Deberían, no digo coincidir en las cifras, pero, por lo menos, sus cuadros de doble entrada deberían poder compararse. Por eso, este artículo se moverá en un plano cualitativo.

¿Por qué es necesario industrializarse? En primer lugar, la complejidad de la vida urbana con poblaciones crecientes, requiere volúmenes también crecientes de alimentos y bienes que no pueden producirse con métodos artesanales; además, la aglomeración humana en ciudades demanda un nuevo tipo de bienes todos industriales, como ómnibus, cocinas, teléfonos, focos, medicinas, etc.

Hasta inicios del siglo pasado, el Perú era, básicamente, primario exportador, y ello no implicaba mayor problema macroeconómico que no pudiera resolverse, porque a la vez éramos, predominantemente, rurales. Al principio, la necesidad de importar bienes industriales sólo se sintió en el bloque moderno del país; el otro, predominante rural, vivía en autonomía productiva, en gran medida era autosuficiente.

Conforme se acelera el proceso de urbanización y crece la demanda de bienes industriales la balanza de pagos se hace deficitaria. Los bienes industriales presentan un valor más alto en el mercado (mayor valor agregado) y, además, sus precios se sostienen en el tiempo; en cambio, las materias primas tienden a bajar y pueden, eventualmente, ser sustituidas por insumos artificiales producidos en fábricas de los países industrializados. Se acuña el concepto de dependencia económica para referirse a los países no industrializados.

La dependencia que no es mala en sí. Hoy día, todos los países son interdependientes. No hay economía que pueda mantenerse aislada y autónoma, pero hay dependencias negativas, por ejemplo, des- industrializados como estamos, el Perú debe trabajar y vender más para recibir lo mismo que antes o menos.

Sufrimos por los vaivenes de los precios internacionales de nuestros productos primarios, pasan por etapas de bonanza y de depresión. Los economistas miden este fenómeno recurrente decrestas y valles con el concepto de balanza de pagos, que es la resta entre el valor de lo que vendemos y el de lo que compramos. Cómo se ha observado, en largo plazo, el valor de las materias primas tiende a bajar y los bienes manufacturados a subir.

¿Pero si desde hace 50 años, los peruanos sabemos que debemos industrializarnos, porque no lo hemos logrado? Pienso que no es un problema de voluntades, intuyo que el fracaso reside en las estrategias y en el abordaje conceptual del problema.

Por ejemplo, la opción llamada Sustitución de Importaciones, que alimentó al Gobierno Militar en los setenta, fracasó. Debería haberse concretado con las Empresas de Propiedad Social y la migración forzada del capital agrario a la industria por la Reforma Agraria, pero esta previsión no ocurrió, salvo quizá el ahora pujante sector empresarial dedicado a la producción de alimentos procesados (harinas, aceites, bebidas, envasados diversos).

También fracasó la nacionalización de actividades industriales (Petróleo, Siderurgia y Pesca). Estas empresas en manos el Estado no desencadenaron un proceso sólido de industrialización; antes bien, terminado el gobierno militar caminaron desprotegidas y se debilitaron. Sólo Petroperú lucha por subsistir, asediada ideológicamente por los que profesan la fe del mercado.

La opción política siguiente, apostó por el mercado (el informal incluido), sus resultados son alentadores, no por la aplicación ortodoxa de la tesis, sino porque el Estado les otorgó condiciones tributarias favorables para que puedan despegar; sin embargo, sus logros son poco significativos, si pretendemos cambiar la matriz productiva.

Los cuatro últimos gobiernos aplicaron esta política y el actual, radicalmente. Comenzó en 1980. Manuel Ulloa la entronizó en el MEF. Su tesis dice: no hay mejor política industrial que la que no se dicta, el mercado tiene la palabra. Esta política, como sabemos, apuesta por los tratados de libre comercio, al precio de exponera la débil industria nacional a la competencia internacional.

Acompañando a todas estas políticas nació la política científica tecnológica del Estado con el gobierno militar, hoy sobrevive convertida en frases propias de un discurso de apertura de una festividad, porque eso es lo que es, un saludo afectuoso a la concurrencia. CONCYTEC, las universidades científicas y tecnológicas como la UNI y la Agraria de La Molina, así como los institutos de investigación del Estado, solo reciben fracciones decimales del presupuesto público, cifras que, más allá de la retórica, significan marginalidad y desinterés.

Antes de aventurarme a bosquejar una estrategia expongo algunos aspectos conceptuales que, de ser válidos, darían algún valor a lo que propondré;

  1. Historia de la industria. La historia de la industria en el mundo, es la historia de cómo los Estados la han promovido. No conozco -si alguien sabe que me ilustre- un país industrializado que no haya contado con el Estado, directa o indirectamente, como motor principal de su desarrollo industrial
  2. Etimología pertinente.
    1. La minería, la agro exportación y la pesca, no son actividades primarias, son industriales y complejas. Todas ellas requieren para sus procesos, ciencia y tecnología y capital humano calificado. El país es primario. No ofrece a estos sectores los bienes, equipos y tecnología que requieren.
    2. Industria no es símil de empresa privada. En el mundo existen también ejemplos exitosos de emprendimientos industriales estatales.
    3. Empresario, es una palabra muy general, mejor sería hablar de Industriales para definir políticas para la industria.  
  3. Actores.  Los actores son tres, Estado, Sector industrial privado y público y cultura científica tecnológica. Alemania y Japón, por ejemplo, sufrieron la destrucción de su infraestructura industrial en la segunda guerra mundial. EEUU, como Estado, los ayudó a reconstruirla con gran éxito. Éxito, sólo explicable porque en que ambos países la cultura científica y tecnológica y la estructura burocrática del Estado son intangibles, por lo tanto, inmunes a las bombas.
  4. Escala de Producción: Aspecto gravitante en revisión. Si fuera usted un industrial y reparara que la venta de alfileres sube exponencialmente en el Perú, podría pensar en instalar una fábrica aquí. Internet -sin recurrir todavía a expertos- le informaría que el costo de un tren pequeño de máquinas para producirlos está al alcance de sus espaldas financieras. Va a un link, y allí se informa que la producción mensual de los equipos ofrecidos cubriría al 100% los mercados de alfileres del área sudamericana. Piensa que podría desplazar a los competidores vía precios bajos. Saca cuentas y concluye que podría perder los primeros años, pero después ocuparía el trono del rey de los alfileres, si es que vende inicialmente, digamos, a mitad del precio de sus costos de producción. Para cerciorarse de ello va a Gamarra o al barrio chino de Lima, allí le ofrecen una caja de alfileres procedente de Asia a la mitad de su precio más bajo posible. Fin de la sustitución de importaciones por lo que se llama economías de escala. La moraleja es que la industrialización florece en un piso ecológico con mercados amplios y previsibles. Sin embargo, este siglo ha abierto una posibilidad para romper parte de este paradigma. Se puede producir bienes de gran complejidad en pequeña escala para mercados especiales, gracias a maquinas herramienta computarizadas que producen piezas a partir de un diseño digital. Son las copiadoras 3D.  
  5. Piso ecológico industrial peruano. Nos preciamos de nuestra biodiversidad debido a la variedad de nuestros pisos ecológicos, pero el que corresponde a la industria es estrecho y muy delicado. Estamos llegando tarde, el mercado está ocupado. Hemos perdido muchas oportunidades y, las posibilidades que el país pise el acelerador para cambiar su matriz productiva son casi nulas, si es que los liberales no perjuranalgo del credo que los hace recitar que sólo el mercadosalvará al Perú.

Les relato un cuento: Había un país pequeño, muy frio en invierno, rodeado de mares y cubierto de bosques y lagos. Sus habitantes se dedicaban a la pesca y a la extracción de madera. Pronto se dieron cuenta que ganarían más si fabricaban sus propias herramientas para sus actividades. Las actividades crecieron y demandaron cada vez más equipos complejos, los diseñaron e hicieron. Las plantas industriales se hicieron complejas, necesitaban de electrónica, fabricaron componentes electrónicos. Hoy, ese pequeño país, exporta celulares y equipos de alta tecnología y podría llamarse Finlandia; perdón, me olvidaba de algo, a la vez que se industrializaba, el Estado invertía más y mejor en educación, hoy ocupa los primeros lugares entre los países de OCDE.

Basado en estas ideas, pienso que para el cambio de nuestra matriz productiva partiendo de una posición primario exportadora a otra, en la que el componente manufacturero o fabril sea igual o superior al componente primario, se necesita primero aprobar una Política de Estado, frase un poco venido a menos – en la boca de los políticos todo es política de Estado - pero que bien entendida significa, definir metas de inversión concretas, construir una nueva institucionalidad – la actual ha fracasado - y marcar en el presupuesto de la República planes multianuales de inversión en ciencia y tecnología.

Segundo, siguiendo a Finlandia y a otros debemos, antes de especular en el espacio abstracto, centrarnos en nuestra dotación de recursos naturales, cimientos sobre los cuales debemos construir nuestra industrialización y son: minería, agro, pesca y silvicultura ecológica. No se trata de revivir la sustitución de importaciones ni de nacionalizar, se trata de algo distinto: proveer a las actividades en las que somos fuertes, dentro de un mercadoabierto por supuesto, de la tecnología y equipos que continuamente renuevan.

Para industrializar al país no es suficiente hacer joyas de oro o plata, mermeladas o sardinas enlatadas, con ello no avanzamos. Industrializar el país es crear condiciones para que la minería, la agro exportación, la silvicultura y la pesca nacionales prefieran por precio y calidad componentes, equipos e insumos industriales producidos en el Perú.

Ese futuro industrial solo es posible si se establece un dominio cierto en la creación científica y tecnología requerida por sus potencialidades y retos particulares y, para ello, no hay otra opción que invertir en ella. Con convicción de cerca de 30 años siguiendo el problema, sugiero, primero, afianzar las cabeceras de playa que ya tenemos: el Estado debe invertir en la UNI y en la Agraria de La Molina, es lo que hay. A partir de ellas, se podrá pensar en otros ámbitos.

Termino estas aventuradas afirmaciones con optimismo. La Agroindustria ha llevado al más alto valor agregado su producción: Las uvas de Ica llegan a Europa en cajitas con el diagrama de barras del supermercado que las venderá, no hay mayor valor agregado que este. Así mismo, los Centros de Innovación Tecnológica generan decenas de nuevas pequeñas industrias a partir de la uva. A propósito; porqué el Estado, ante la demanda creciente de cápsulas de café, no financia una planta, que al igual que en el de la uva, el pequeño industrial le entregue el grano y se lo devuelvan encapsulas para ser usadas en las máquinas de café que ya existen en el mercado.

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